
Misiones | La Tragedia de Caraguatay en primera persona
Lucas Zalazar (30) pudo escapar tras romper un vidrio y saltar al acoplado del camión con el que chochó el colectivo en el que viajaba.
Hace diez años un siniestro vial conmocionó a la población misionera: ocho personas fallecieron y una treintena de personas resultaron heridas tras un impacto frontal de un colectivo de la empresa Río Uruguay, que viajaba de Iguazú a Posadas, con un camión que transitaba en sentido contrario.
Durante la noche del 29 de mayo de 2012, los dos vehículos implicados ardieron en llamas sobre la mencionada arteria, a la altura del kilómetro 1507, al sur de Montecarlo y a 170 kilómetros de Posadas.
“En menos de 15 minutos estaba todo en llamas”, aseguró el sobreviviente Lucas Zalazar (30).
Al ser consultado sobre los momentos previos a aquel trágico viaje, Lucas relató: “Lo que recuerdo es que el colectivo iba a una velocidad exagerada y todo el tiempo se salía del carril para pasar autos. Como que iba muy apurado y parecía que se veía venir un accidente”.
“Yo estaba del lado derecho viendo los autos que pasaban. El colectivo se puso en el carril izquierdo, pasó dos autos y después enfrente había un camión con dos acoplados hasta que no pudimos pasar por el medio”, aseguró el joven.
Ante este escenario, Lucas afirmó que tenía miedo y por ello se encontraba en un estado de alerta. Tal es así que recordó: “Me puse en posición de impacto, cubriéndome la cara porque sabía que iba a pasar algo y después de que chocamos, se apagaron todas las luces, mucha gente gritaba”.
Continuó su relato y comentó que apenas ocurrió el encontronazo, un pasajero empezó a patear una ventana dando aviso de que el camión ya estaba en llamas. “Ahí pateamos. Tuvimos que romper el vidrio y salir todos por el segundo piso, porque el camión había cerrado la parte de abajo, no se podía abrir la puerta”.
Según su testimonio, casi 30 personas pudieron salir por esa ventana y lograron ponerse a salvo luego de trepar por el acoplado del camión con el que habían colisionado, el cual transportaba azúcar y yerba.
“Fue todo muy traumatizante”, comentó y se refirió a que había quienes estaban en estado de shock, “gritaban, no había forma de hacerles entender que había que bajar. Estaban ahí en el lugar, gritaban y se aferraban a sus mochilas”.
En aquel momento, Lucas tenía 20 años y viajaba regularmente a Posadas para continuar con sus estudios en gastronomía además de trabajar los fines de semana en ese mismo rubro.
Luego del hecho, que según su relato vio venir, su vida no fue la misma. Si bien las lesiones físicas que sufrió no fueron de gravedad, resultó con algunos cortes por patear el vidrio, Lucas aseguró que durante casi todo ese año evitó viajar en colectivo y estuvo sin salir de su casa por alrededor de una semana. Es decir que no pudo continuar con sus estudios y tampoco seguir con sus trabajos en Posadas.
Según el joven, desde aquel momento la empresa de transporte nunca se comunicó con él y es por sus propios medios que realizó el reclamo a la aseguradora, con la cual llegaron a un acuerdo económico.
La causa y las víctimas
Según una fuente judicial, una pericia accidentológica atribuyó al conductor del camión la culpabilidad de la maniobra. “La causa, desde el punto de vista penal, ya termina ahí más allá de las consecuencias civiles que tuvo el siniestro vial”.
Las víctimas mortales carbonizadas en el incendio fueron el chofer del colectivo, José Eichelberger (38); su acompañante, Hugo Tocci (24); el conductor del camión, Antonio Viera (45); quien lo acompañaba, Daniel Morínigo (27); y los pasajeros del colectivo Eduardo Rojas (53), Lilian Ortellado (23) y Mirta Kurbay. En tanto, Sara Rosana Aguilera (45) permaneció cinco días internada y falleció en el Hospital Ramón Madariaga.
Fuente: El Territorio